¿Última hora o zancadillas a las investigaciones policiales?

A lo largo de los años, los medios de comunicación han mantenido un ojo atento a las investigaciones policiales y judiciales que se llevasen a cabo en ciertos momentos, sobre todo si estás han acaparado la atención del público en general.

Es por ello que los periodistas siempre han intentado hacerse con información privilegiada de aquellas causas más famosas y controvertidas pero, ¿qué impacto puede tener sobre la resolución de los casos de los que hablan? ¿Qué solución hay para evitar las posibles consecuencias, sobre todo si son tremendamente negativas para la causa procesal?

A lo largo de esta nueva entrada en el blog veremos los efectos de ciertas filtraciones de información confidencial a la prensa, entre los propios organismos de la Policía e, incluso, al público.

EL CASO DE MARTA DEL CASTILLO: TRECE AÑOS DE FILTRACIONES.

Este caso tuvo un seguimiento y una repercusión mediática muy importante en España desde que el inicio de los hechos allá por el año 2009, y estos han ido coleando hasta la actualidad.

Gran cantidad de detalles que rodeaban al mismo se fueron filtrando a la prensa, añadiendo denuncias por parte de los abogados de ambas partes ante estos hechos. Esto solo ha hecho que un caso ya de por sí complejo, adquiriese una magnitud en los juzgados demasiado grande por la cantidad de información y papeleo relacionado con él.

Una de las primeras noticias que tenemos de este tipo de filtraciones a los medios de comunicación es la ordenanza del juez encargado de este crimen de investigarlas, sobre todo lo relacionado con los documentos de las transcripciones de los juicios que se estaban llevando a cabo y de las conversaciones que los principales sospechosos mantenían desde los centros penitenciarios. En la resolución judicial se pedía respeto y responsabilidad a los medios, ya que este tipo de filtraciones podrían poner en peligro el procedimiento.

Meses más tarde, se publicaba otra noticia en la cual se informaba que la parte del caso relacionado con dichas filtraciones se había archivado, sobre todo, por la imposibilidad de encontrar al autor de dichas filtraciones, siendo la segunda vez a la que se llegaba a esta conclusión. A pesar de ello, la resolución a la que llega el presidente de la Audiencia de Sevilla recoge “el daño que este tipo de filtraciones causan a la imagen de la Justicia y la necesidad de evitarlas”.

Como ya se ha adelantado, las filtraciones han sido una constante en el caso de Marta del Castillo, llegando al punto de que en 2020, cuando se reabrió la causa contra el hermano de Miguel Carcaño, el propio padre de Marta pidió a la prensa que hubiese menos filtraciones por parte de los medios ya que “los malos mientras menos pistas tengan, mejor”.

CONVERSACIONES DE WHATSAPP, OTRA GRAN FUENTE DE FILTRACIONES.

Otro caso relacionado con las filtraciones de investigaciones policiales en curso, aunque no de la magnitud del anterior, fue uno llevado a cabo en 2018 acerca de unos sospechosos de robar vehículos en Zaragoza.

Aquí la filtración se llevó a cabo por medio de la plataforma de mensajería instantánea WhatsApp. El mensaje era una fotografía de un documento confidencial en el que aparecían las fotografías de los individuos que debía vigilar la policía, así como información sensible de los mismos (nombres, direcciones postales, horarios…).

La policía mostró su preocupación ante el posible entorpecimiento de la investigación: preaviso para dichos sospechosos, consecuencias legales derivadas de esa filtración de datos, que alguno de los afectados o vecinos los reconozcan y se tomen la justicia por su mano, etc.

Actualmente, se conocen varios casos similares a este en cuanto a que la información policial llega a terceros por medio de WhatsApp, lo cual, como hemos señalado en el párrafo anterior, puede acarrear consecuencias fatales.

DERECHO A INFORMAR VS. CONSECUENCIAS LEGALES.

En ese mismo año, 2018, apareció en todos los titulares las relaciones que mantenía Bartolomé Cursach, empresario del ocio nocturno de Palma, con agentes de la Policía Local de ese lugar. Hablamos del caso Cursach.

Durante las investigaciones del mismo, varios periodistas y agentes de policía fueron acusados por las numerosas filtraciones que habían tenido lugar, una de ellas fue concretamente un informe elaborado por la Policía Nacional en el que se detallaba que el posible fraude fiscal aumentaba a 65 millones de euros y habría 18 personas involucradas.

Dentro del propio caso Cursach, se abrieron diligencias para la investigación de esas filtraciones, que acabaron con la requisición de varios móviles y ordenadores de los periodistas junto con la detención de un ex alto cargo de la policía y otros dos compañeros.

Todo esto desencadenó una oleada de críticas por parte de varios colectivos y asociaciones de periodistas, llegando al punto de que en TVE hubo un parón en apoyo a los compañeros periodistas a los que, básicamente, se les habría obligado a revelar sus fuentes, lo cual está amparado en la propia Constitución.

YA HASTA SE FILTRAN LOS EXÁMENES…

Los casos más actuales sobre filtración de documentos los encontramos en aquellos relacionados con diferentes pruebas y exámenes a los que se debe hacer frente, tanto para formarse como para conseguir una plaza como policía.

A mediados de septiembre de este año (2021), se hizo público que dentro de un proceso selectivo interno en la Policía Local de Lugo para inspector se habrían filtrado con anterioridad la plantilla de preguntas tanto de la parte de tipo test como del caso práctico, al coincidir los resultados de algunos de los agentes con la plantilla de corrección de la que dispone el tribunal encargado de esa prueba. Ante esto, la presidenta y los vocales tomaron la decisión de no continuar con el proceso de evaluación y elevar esa decisión a la Fiscalía, de tal modo que se abra una investigación que esclarezca los hechos.

Menos de un mes después, aparecía en la prensa que gran parte del contenido de las pruebas para formarse como cabo dentro de la Guardia Civil habría sido filtrado y, por lo tanto, se deberían repetir dichas pruebas y exámenes. Se ha abierto una investigación de la cual no se conocen aún los resultados, pero que afecta a unos 400 agentes que se presentaron a las mismas.

Y, aunque sea un caso que tuvo lugar en 2018, este mes de octubre se ha conocido por fin la resolución de la Audiencia de Alicante a la acusación al jefe del departamento de Recursos Humanos del Ayuntamiento de Benidorm de filtrar las preguntas de una oposición a un Policía Local, que también estaba procesado. ¿El resultado? Ambos han sido absueltos de todos los cargos al no encontrar ninguna prueba que les incrimine en ese delitos. Aún así, “la sala no alberga dudas de que el agente dispuso de las respuestas con carácter previo”, es decir, no se ha podido probar el hecho, pero se sabe que tuvo lugar y no se sabe quién fue el facilitador o autor de esa filtración.

shaadow.io COMO SOLUCIÓN.

Mucho se ha hablado ya de las consecuencias que hay ante la filtración de, por ejemplo, un contrato millonario (ya sea el de un estrella del fútbol como en el caso de Messi o el de una gran compañía). En los casos de lo que hemos hablado podemos encontrar algunas muy similares y otras adicionales.

Las más graves serían que peligrase la vida de los participantes de una causa abierta o una investigación en curso o el correcto funcionamiento de dichas causas o investigaciones. ¿Y si alguno de los procesados por el crimen de Marta del Castillo quedase libre gracias a la información obtenida por la prensa o por una filtración dentro de la policía con la que se hiciese su abogado? ¿Y si en el caso del robo de coches, los sospechosos sufren ataques o pierden la vida por la foto de un documento enviado por WhatsApp?

Los casos de las filtraciones de exámenes pueden parecer menores en comparación con los mencionados anteriormente, pero consiguen dañar la imagen de la Policía y mermar la reputación de los cuerpos de seguridad.

La solución es simple y a la vez muy compleja: evitar en todo lo posible esas filtraciones. En el caso de los exámenes a Policía Local en Lugo, si la plantilla de respuestas estuviese marcada mediante la plataforma de shaadow.io se lograría dar con la identidad de aquella persona que llevó a cabo ese acto, el cual ha supuesto una gran división dentro del cuerpo que ha llegado hasta derroteros más cercanos a la política. Lo mismo pasa con el juicio de 2018 de la Audiencia de Alicante, donde se sabe que el procesado estaba en posesión de las respuestas pero sin llegar a saberse quién se las proporcionó.

Si cualquiera de los documentos se hubiesen marcado con shaadow.io, todas esas investigaciones que duran años y que pocas veces encuentran al culpable se facilitarían y la confianza en la reputación intachable de la Policía quedaría resuelta. Daría igual que los documentos se hubiesen enviado parcial o completamente vía email o mensaje de texto, con una simple foto o pantallazo en WhatsApp… la trazabilidad de esos documentos es posible incluso si se hubiesen impreso y enviado por carta al interesado externo en conocer su contenido.

Aquí no se trata tanto de cuestiones monetarias, aunque hay casos en que sí se incluyen. Se trata un padre que quiere que los culpables del asesinato de su hija sean justamente juzgados, de evitar que un ciudadano o ciudadana se exponga al tomarse la justicia por su mano, de que quienes roban sean procesados por todos sus delitos o de que todos tengan las mismas oportunidades en unas pruebas que marcarán su futuro profesional. En shaadow.io abogamos por proteger todas cuestiones evitando que quién no debería tener esa información no la tenga. Somos sobre todo una medida disuasoria, aunque nada impide que se filtre la información. A pesar de esto, en el caso de que alguien lleve a cabo ese acto, en shaadow.io podemos obtener la información de quién ha hecho la filtración y que este no quede impune.